El 19 de mayo de 1951, un visionario llamado Alain Bernardin abrió las puertas del Crazy Horse Paris en el número 12 de la avenida George V. Su objetivo era sencillo, pero audaz: rendir homenaje a la figura de la mujer a través de espectáculos tan artísticos como sensuales. Inspirándose en corrientes como la Nueva Ola, el neorrealismo y el pop art, Bernardin creó una mezcla única de Cabaret y arte.


















